Cuando el Licey tomó a Miguel Gómez como su primera selección en el draft de la LiDom de 2016, el 15 de septiembre, el jugador del cuadro expresó una enorme alegría, a tal punto, que se declaró “liceísta hasta la muerte”.
Igual de entusiasta ha estado con su presencia en los entrenamientos del equipo en la academia de los Rojos de Cincinnati, en Baseball City.
“Creo que es algo bien hermoso comenzar a practicar con el Licey; es una nueva experiencia y los muchachos me recibieron bien y (trataré) de hacer el trabajo, que es lo importante”, dijo el capitalino, luego de dar Gracias a Dios y al Licey por permitirle estar allí.
El jugador de 23 años, que se inició como receptor y evolucionó a jugador de la antesala y la primera base, apuntó que llegó dispuesto a trabajar fuerte, “a dar lo mejor de mí en el terreno”, para ver recibe la oportunidad de quedarse con el conjunto “y trabajar, que es lo importante”.
Reflexionó que cuando un jugador joven llega por primera vez a un grupo, trata de acercarse a los más veteranos para que le guíen “y hasta ahora ellos se han portado bien conmigo, veo que son buenos compañeros”, dijo a Sussy Jiménez en una entrevista para Licey TV.
Refirió que no se esperaba el momento, cuando el Licey lo anunció como su pitck número uno, en el draft efectuado en septiembre en un salón de la telefónica Claro, donde él estuvo presente.
“Me sentí muy orgulloso y muy feliz; de verdad que fue un logro más en la carrera de uno como beisbolista y no tengo ni palabras cómo expresar ese momento”, aseguró Gómez, quien pertenece a la organización Gigantes de San Francisco y quien en el verano tuvo una explosiva actuación ofensiva entre Clase A y A avanzada.

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