"Este es el tercer año consecutivo en el que las víctimas mortales superan las 3.000, pero nunca había ocurrido tan pronto en el transcurso del año, antes del final de julio, lo que es muy alarmante", dijo el portavoz de la OIM en Ginebra, Joel Millman.
Cerca del 90 % de esas muertes se han registrado en el Mediterráneo central, entre Libia e Italia, y en prácticamente todos estos casos las víctimas provenían de países de África subsahariana.
De todos esos casos, casi 2.500 ocurrieron sólo en los últimos cuatro meses, lo que significa una media diaria de veinte ahogados.
Una cifra similar de muertos en su travesía por el Mediterráneo hacia Europa se alcanzó en septiembre en 2014 y en octubre al año siguiente, precisó Millman para ilustrar la gravedad de la situación.

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