WASHINGTON. Legisladores de Estados Unidos negocian a contrarreloj un acuerdo que evite al presidente Donald Trump la vergüenza de una parálisis del gobierno federal, en medio de presiones para incluir en el nuevo presupuesto la regularización de los ‘dreamers’.
De no alcanzarse un acuerdo sobre el gasto antes del viernes a la medianoche, se producirá un cierre del gobierno y algunas dependencias oficiales pueden tener que despedir a su personal no esencial por falta de fondos.
A cambio de votar el presupuesto que aumenta el gasto militar, muchos demócratas piden regularizar a unos dos millones de “dreamers” (soñadores), jóvenes que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños.
Pero los republicanos proponen en su lugar un proyecto de ley temporario que autorice el gasto hasta mediados de febrero y renueve por seis años el programa de salud pública para niños pobres (CHIP en inglés), amenazado por la reforma del seguro de salud.
La minoría demócrata puede bloquear todo en el Senado, donde es necesaria una mayoría calificada de 60 votos en un total de 100.
El presidente Donald Trump, que ha hecho de la lucha contra la inmigración ilegal una prioridad de su gobierno, anunció en septiembre que el 5 de marzo expirará totalmente el DACA, un decreto de la era Obama que otorgó a casi 700.000 “soñadores” permiso para trabajar y estudiar legalmente en Estados Unidos.
Públicamente, los republicanos se han mostrado de acuerdo en resolver la situación de los “soñadores”, que han quedado en el limbo y desde marzo podrán ser deportados.

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