LIMA. Un misterioso cambio de automóvil sobre un puente en Lima y un viaje en minipapamóvil en la amazónica Puerto Maldonado, pero sobre todo una vigorosa defensa del medio ambiente y de los pueblos originarios marcaron la intensa primera jornada del papa Francisco en Perú.
Trasiego de papamóviles
El papa argentino vivió un viernes salpicado de anécdotas motorizadas, en el que incluso estrenó una singular versión de esa categoría de vehículos bautizada por el ingenio popular como “papamóvil”.
En Puerto Maldonado, capital de la amazónica región de Madre de Dios, que comparte frontera con Brasil y Bolivia, el papa se movilizó en minipapamóvil para evitar el cansancio bajo una temperatura superior a los 35 grados de calor.
El vehículo, de color verde, era un carrito de golf adaptado para facilitar los traslados de Francisco dentro de un amplio coliseo deportivo donde se reunió con representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía. El contraste con el tradicional papamóvil todo terreno color blanco resultó notable.
Horas más tarde, a su retorno a Lima, protagonizó un cinematográfico cambio de papamóvil, en su versión de lujo del Fiat 500 sedán. Cuando la comitiva se desplazaba rauda sobre un puente rumbo a Palacio de Gobierno en Lima, a su retorno de la Amazonía, el coche papal se detuvo repentinamente. El papa descendió y subió a un auto de la comitiva por breves minutos hasta que llegó otro Fiat 500 similar. Un pinchazo en uno de los neumáticos obligó al cambio.

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