El polémico magnate Donald Trump, candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca en las elecciones del próximo 8 de noviembre, puede presumir de casi todo, menos de una cosa: experiencia previa en un cargo político.
En ese terreno, Trump bien podría asemejarse a un concursante de "The Apprentice" ("El aprendiz"), el popular programa que le lanzó al estrellato televisivo al grito de "¡Estás despedido!".
De hecho, el aspirante presidencial, que ejercía en ese espacio de juez implacable ante la destreza empresarial de jóvenes aprendices que aspiraban a un suculento contrato anual para dirigir una de sus compañías, abomina de la clase política.
"Yo no soy un político. Los políticos hablan y no actúan. Yo soy lo contrario", subrayó Trump hace casi un año, tras postularse el 16 de junio de 2015 a la Casa Blanca con un controvertido discurso en el que llamó "violadores" a los inmigrantes mexicanos.
El pasado abril, el impulsivo multimillonario reconoció que sólo ha "sido un político durante un tiempo muy corto", y está en proceso de "aprendizaje".
"Lo que realmente he sido es un empresario exitoso durante mucho tiempo", matizó Trump, conocido por su autoestima sin límites.
Tanto es así, que en 1995 publicó en The New York Times un artículo titulado, sin empacho alguno, "Lo que mi ego quiere, mi ego lo consigue", filosofía que ha impulsado su meteórico e inesperado ascenso a la nominación presidencial del Partido Republicano.

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