El constante intercambio de elogios e incluso encuentros públicos de camaradería entre el presidente Danilo Medina y dirigentes del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con el exmandatario y opositor Hipólito Mejía realzan la figura de este último, dejando en un segundo plano a su compañero de partido, Luis Abinader.
Este coqueteo del oficialismo peledeísta, en especial del sector danilista, con Mejía se interpreta como parte de una estrategia creada con la intención de definir la figura que fungiría a futuro como protagonista de una oposición organizada en un solo frente que, según el líder que la encabece, podría convertirse un duro rival de un PLD con seis triunfos electorales consecutivos.
El más reciente ejemplo de las buenas relaciones PLD-Mejía las dejó entrever el secretario general y senador del PLD, Reinaldo Pared Pérez, quien en una entrevista calificó al dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) como el líder de la oposición al que llamaría para tratar algún tema de interés nacional.

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