La promoción y atención a los candidatos en las próximas elecciones se han concentrado en los ocho aspirantes a la Presidencia de la República; en los 224 que intentan ser senadores o en los 943 personas que aspiran a ser electos como alcaldes.
Pero en la próxima elección hay 137 candidatos silenciosos (87 son hombres y 50 mujeres), de los que se desconocen cosas tan elementales como sus nombres, sus intenciones de ocupar esas posiciones y sus propuestas legislativas.
Nos referimos a los diputados al Parlamento Centroamericano, una institución de integración de los países de Centroamérica que tiene su sede en Guatemala, y de la que República Dominicana forma parte con veinte representantes.
De estos aspirantes se conoce casi nada de sus propuestas legislativas al órgano de integración centroamericana, una ausencia palpable en la poca promoción de los candidatos en un país forrado de propaganda política por estos días.
Los diputados al Parlacen continúan siendo electos de manera indirecta, con un método proporcional a los votos que acumulen los partidos políticos en el nivel congresional en todo el país, un sistema de reparto que suele solo beneficiar a las grandes agrupaciones del sistema dominicano.
Cada país aporta anualmente unos US$2.5 millones de dólares de su presupuesto para financiar las actividades de la entidad, y cada legislador tiene asignado un salario mensual de US$4,500, o su equivalente en pesos RD$206,055.
Los países que lo integran son Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá, Nicaragua y República Dominicana, y se suman a estas naciones otros cinco países observadores: Taiwán, México, Puerto Rico, Marruecos y Venezuela, según informa el portal institucional del parlamento.
El Parlacen se instaló el 28 de octubre de 1991 con 65 diputados centroamericanos, que representaban a 13 partidos políticos. “Posteriormente se agregaron dos diputados por el Estado de Nicaragua, que hacen un total de 67”, informa el portal institucional de la institución.

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