La destrucción este jueves del satélite israelí Amos 6 -de la empresa Spacecom- en una explosión en el centro espacial de Caño Cañaveral (Florida, EE.UU), lastrará el desarrollo de la industria aeroespacial israelí, aseguran fuentes oficiales y expertos.
"En el mejor de los casos, si Spacecom se recupera del golpe y puede financiar un nuevo satélite, tendremos que esperar unos dos y años y medio", declaró el presidente de la Agencia Espacial de Israel, Isaac Ben Yisrael, al diario israelí Maariv.
"En el peor de los casos, esto podría ser un golpe a Spacecom, que iba a venderse a una empresa china", añadió, venta que "está ahora en cuestión, así como el futuro completo de las comunicaciones por satélite de Israel".
El Amos 6 es el satélite más grande y sofisticado hecho en el país, fabricado por la Industria Aeroespacial de Israel (IAI) para la empresa privada Spacecom con un coste de más de 200 millones de dólares y que estaba destinado a reforzar las comunicaciones del gobierno israelí y proporcionar servicios desde la costa de EEUU hasta Europa, África y Oriente Medio.
Su pérdida tiene repercusiones inmediatas para Spacecom, que había firmado su venta al conglomerado chino Xinwei por cerca de 240 millones de euros, en un pacto condicionado a la aprobación del gobierno israelí y al lanzamiento exitoso del Amos 6.

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