MADRID. El dopaje “pronto debería ser un problema del pasado” si funciona el nuevo sistema de división de poderes impulsado “y financiado” por el COI, afirmó el vicepresidente de este organismo, el español Juan Antonio Samaranch.
“Pese a que sigue habiendo diferentes opiniones, no conozco a nadie que no quiera el mismo objetivo: liquidar el dopaje y acabar con los tramposos. Con todo lo que estamos haciendo, pronto debería ser un problema del pasado”, dijo Samaranch, integrante de la comisión que investigó el dopaje en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 y descalificó a 43 deportistas.
“Algo debemos haber hecho bien porque está todo el mundo enfadado”, dijo el dirigente sobre la exclusión del comité olímpico ruso de los recientes Juegos de PyeongChang (Corea del Sur), en los que solo participaron algunos deportistas de ese país como invitados del COI.
“En Rusia están molestos porque les suspendimos y no participaron ni siquiera en esa ventana que intentamos abrir en la ceremonia de clausura. No pudimos abrirla porque hubo dos casos de dopaje. Rusia no ha participado en los Juegos y no estará en los libros de historia. Es un castigo todo lo feroz que se merecía. La hicieron muy gorda en Sochi y se lo merecían”, afirmó Samaranch.
El vicepresidente recordó que, en cambio, “en ciertos países de occidente” acusan al COI “de ser muy laxo con las sanciones”.
“Pero llega un momento en que alguien tiene que tomar una decisión. Nos correspondía hacerlo a nosotros y creo que fuimos equilibrados. Castigamos a un país tan importante como Rusia por la barbaridad que cometió”, insistió.

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