SANTO DOMINGO. La pertinencia o no de la enseƱanza de la Biblia en las escuelas y colegios ha provocado un debate no solo en el aspecto educativo, sino en el polĆtico con la diputada Faride Raful en el centro. Algunos la atacan por su postura, mientras otros la defienden y califican de valiente y de exigir una posición neutral sobre el tema religioso.
Faride es diputada por el opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) en la la Circunscripción Uno del Distrito Nacional.
Pero, quĆ© fue lo que dijo Faride para provocar las muestras de apoyo y las crĆticas que recibe, llegando a tildarla, incluso, de atea, lo que es algo de peso en la RepĆŗblica Dominicana, cuya población en su mayorĆa profesa la fe católica.
De acuerdo a una publicación de la CĆ”mara de Diputados, la diputada se mostró a principios de semana en desacuerdo con que los centros de enseƱanzas impartan la educación bĆblica, al plantear que la “familia es la responsable de la educación espiritual de los hijos”. Basó su planteamiento en que el Estado dominicano es laico y que prohĆbe, a travĆ©s de la ley 44-00, la lectura e instrucción de la Biblia en las aulas.
Los que cuestionan a Faride aducen que este paĆs es eminentemente católico y que la enseƱanza de la Biblia lo que puede hacer es aportar valores en los niƱos y jóvenes. TambiĆ©n sostienen que su posición en el Congreso a quien conviene es a los evangĆ©licos, puesto que la legisladora abogó por una educación laica, tal como establece la ley.

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