En la República Dominicana han surgido bandas criminales que utilizan métodos modernos para matar por encargo, y cuyos líderes ponen claras sus tarifas de ejecución, que pueden oscilar entre RD$50 mil y RD$300 mil por víctima.
Una de las más peligrosas, ya desmantelada, es la que dirigió el confeso narcotraficante José David Figueroa Agosto, que mató a nueve personas en un tiempo de apenas tres meses, y cuyo objetivo principal era callar voces.